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Sebastián de Albero

Sebastián de Albero

Sebastián de Albero

 

No hace mucho tiempo que Sebastián de Albero es justamente considerado como uno de los grandes compositores del clave español del siglo XVIII, comparándosele sin desdoro con Antonio Soler y con el mismísimo Domínico Scarlatti. Hoy la figura de Sebastián de Albero es casi inevitable en cualquier programa clavecinístico hispano dieciochesco.

Sebastián Ramón de Albero y Añanos nació el 14 de Junio de 1722 en Roncal (Navarra). Es muy poco lo que se sabe de su vida. En 1746 sucedió a Ignacio Pérez como organista principal de la Real Capilla en la Corte de Fernando VI, junto a José de Nebra y Joaquín Oxinaga. Se supone que tal nombramiento tuvo lugar muy poco tiempo después de su llegada a Madrid, fecha que se desconoce. Sobre su formación musical antes de llegar a la Corte nada se sabe. El profesor Macario Santiago Kastner opina que Albero debió formarse con algún maestro de capilla en Pamplona, quien le instruyó en el manejo del contrapunto. Poco después de su nombramiento contrajo matrimonio con Maria Ángela de la Calle Manso. El matrimonio no tuvo descendencia. Albero falleció en Madrid el 30 de Marzo de 1756.

Como fuera que la reina María Bárbara, esposa de Fernando VI, disfrutaba del magisterio clavecinístico de Domínico Scarlatti, es indudable que Albero coincidió con el napolitano en la Corte, si bien no el tiempo suficiente como para considerarle su discípulo. Pero en todo caso es seguro que ambos tuvieron oportunidad de intercambiar opiniones y conocer su música.

Parece que si Scarlatti estaba dedicado casi exclusivamente a su egregia discípula, Sebastián de Albero se ocupaba del monarca. Y ello se refleja en la producción de ambos compositores.

La música de Scarlatti es de una tremenda brillantez, a veces endemoniadamente difícil, y generalmente llena de alegría. Es el suyo un clave extrovertido, como dirigido a la sala de conciertos. Sin duda Maria Bárbara debía ser una clavecinista más que aceptable. En cambio, no parece que Fernando VI fuera ningún virtuoso. Por el contrario sabemos de su abulia y apatía, que desembocarían en la locura que padeció los últimos años de su vida; locura agravada por el fallecimiento de su esposa a la que sobreviviría un año. La música de Albero, como adecuándose a los gustos de su patrón, está toda ella impregnada de una evidente melancolía incluso en los momentos más alegres. Es mucho más intimista que la de Scarlatti, más para uso personal que para ser interpretada en público. Si Scarlatti ríe abiertamente, Albero se imita a sonreír de vez en cuando. Igualmente hay que añadir que la música del navarro en general presenta menos dificultades técnicas que la del napolitano.

La producción de Sebastián Albero se contiene en dos manuscritos principales. Uno, se conserva en la biblioteca del Real Conservatorio Superior de M_sica de Madrid. Comprende seis piezas, cada una de ellas integrada por: Recercata, Fuga y Sonata. Resulta curiosa la mezcla estilística que se observa en estas composiciones.

El otro manuscrito, perteneciente a la Biblioteca Marciana de Venecia, lleva por título Sonatas para clavicordio, (en esa época, el término “clavicordio” aludía al clave en español). Parece que fue llevado allí por Farinelli, junto a sus pertenencias, cuando fue expulsado de España por Carlos III. Comprende treinta sonatas, si bien la n2 15 y la nº 30 son dos fugas; fugas más breves que las pertenecientes al manuscrito de Madrid pero, al igual que aquellas, compuestas siguiendo la escuela contrapuntística española, según la cual, lo principal es la exposición del tema en las diferentes voces, sin conceder excesiva importancia al desarrollo.

En cuanto a las sonatas “venecianas”, responden al modelo de sonata bipartita monotemática. Su ornamentación, modulaciones y cromatismo las acercan a la estética del estilo galante, la “Empfindsamkeit”. Genoveva Gálvez, autora de la magnífica edición del manuscrito de Venecia utilizada para esta grabación, llega a hablar de “melancolía prechopiniana”, refiriéndose a estas obras. Albero ordena estas sonatas agrupándolas por parejas, según criterios de tonalidades, y disponiéndolas según la secuencia: lenta-rápida o rápida-rápida.

Escuchar música de Sebastián de Albero:

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