Melómanos, tu enciclopedia musical online

Ignacy Jan Paderewski

IgnacyJanPaderewski

Ignacy Jan Paderewski

Ignacy Jan Paderewski nació el 6 de noviembre de 1860 en Kurylowka de Podole (en la zona fronteriza de la antigua República). Su padre, Jan Paderewski, fue administrador de bienes de la nobleza; su madre poseía talento artístico. Ignacy no llegó a conocerla, pues ella murió cuando el tenía apenas unos meses de nacido. Ignacy y su hermana Antonina _ que era dos años mayor que él _ fueron criados por el padre, a quien arrestaron luego de la Insurrección de Enero y encarcelaron en la prisión de Lytin.

Durante más de un año de ausencia del padre, una tía se ocupó de los niños. A su regreso, Jan Paderewski se mudó con la familia a Sudylkow de Wolyn. Allí también se manifestó el talento musical de los hermanos. Un maestro provinciano les enseñó los rudimentos de la música. Ignacy tocaba como solista o en duetos. Inició los estudios musicales en 1872 en el Instituto de Música de Varsovia. Los estudios le resultaron fáciles, sin embargo ninguno de sus profesores le auguró una carrera de concertista, al contrario, por no someterse a la férrea disciplina estuvo a punto de ser expulsado en dos ocasiones de la escuela, lo que fue conmutado por la suspensión de sus derechos de alumno. El joven pianista y dos de sus compañeros lo aprovecharon bien de una forma práctica: partieron a dar sus primeras giras de conciertos, principalmente en Rusia. Poco faltó para que esta escapada concluyera trágicamente para Paderewski. Debido a carecer de documentos fue arrestado y enfermó de escarlatina. Le envió a su padre una carta de súplica con la petición de que le enviase dinero y el pasaporte. El padre cumplió ambas peticiones. En 1878 Paderewski fue readmitido en el seno del alumnado y concluyó sus estudios en ese mismo año con resultados sobresalientes.

Después de haber concluido los estudios, Paderewski permaneció en Varsovia. La dirección del Instituto de Música le propuso impartir clases de piano en un curso de nivel medio. Aceptó la propuesta, pero trató sus ocupaciones en el conservatorio de modo provisorio. Su verdadero sueño y su fin era la composición. Como profesor del Instituto algunas veces actuó públicamente en calidad de concertista o de acompañante. En 1880 se casó con una joven egresada del Instituto, la pianista A.Korsakowa, quien murió poco después del nacimiento de su hijo Alfred.

A fin de perfeccionar sus conocimientos de composición viajó dos veces a Berlín entre los años de 1882-1884. Estudió bajo la dirección de F. Kiel, y posteriormente con el discípulo de éste, H.Urban. Además de las ventajas que representaron para Paderewski la estancia en Berlín para lograr su perfeccionamiento, esto le permitió conocer a muchos creadores eminentes. Gracias al apoyo de M. Moszkowski, casi todas las obras de Paderewski compuestas hasta entonces se editaron en la célebre firma Bote&Bock, y esta en adelante se convirtió casi en editora exclusiva de sus obras. Al término de su segunda estancia en Berlín, Paderewski conoció a Antonio Rubinstein. La conversación que sostuvo con el influyó en su decisión de elegir una carrera de virtuosismo, sin embargo aún durante mucho tiempo su pasión por la composición le dio sentido a todas sus iniciativas artísticas. La composición y la ejecución de sus propias obras le causaban la mayor satisfacción.

Ya Paderewski se había dado a conocer en Varsovia como excelente acompañante, y poco antes de concluir los estudios con H. Urban comenzó a pensar cada vez con mayor seriedad en continuar los estudios de piano. Alentado por sus amigos, viajó a Viena a finales de 1884 para tomar un curso con T.Leszetycki, por aquel entonces el más afamado pianista-pedagogo, quien al examinarlo criticó la técnica pianística de Paderewski, su edad tardía (24 años) y al principio lo disuadió a que no se dedicara a la ejecución. Después de las indicaciones preliminares del profesor, Paderewski comenzó a trabajar sobre la técnica y el sonido. Realizó muchas composiciones. También se vio obligado a trabajar como pedagogo, esta vez en el Conservatorio de Estrasburgo. También se presentó en conciertos como solista y como acompañante. Regresó a Viena en 1887 para continuar estudios con el círculo artístico del afamado violinista Wladyslaw Gorski. Entre los años de 1878-1892 actuaron juntos en reiteradas ocasiones. Gorski evaluó y realizó correcciones a las composiciones para violín de Paderewski, pero ante todo fue su confidente y amigo. Paderewski le escribió muchas cartas a él y a su esposa Helena, las cuales fueron un caudal de conocimientos sobre su difícil ruta hacia la fama como compositor y más tarde como concertista virtuoso.

Desde el momento de su segunda presencia en Viena en 1887, se inició su fabulosa carrera hacia el virtuosismo. Leszetycki, quien observaba de cerca la titánica labor de su alumno en el perfeccionamiento de la técnica para la ejecución al piano según su famoso método didáctico, expresó una opinión que resultó válida hasta el fin de los días de Paderewski. Dijo: “No sé si habrá otro músico en el mundo que se haya dedicado al arte con tanta entrega y tanto amor. Es un genio que, habiendo llegado a las más altas cumbres, se sostiene allí con inquebrantable fuerza de voluntad e incesante esfuerzo”. Leszetycki, muy satisfecho con los progresos de su discípulo en los estudios, reconoció que había llegado el momento en que Paderewski podía comenzar su carrera.

Paderewski partió hacia París y el 3 de marzo de 1888 ofreció su primer recital. Su debut en la capital francesa fue un gran éxito artístico para Paderewski. Los siguientes conciertos parisienses afianzaron su fama recién adquirida. En la primavera de 1889 Paderewski repitió en París el éxito logrado un año antes. En julio ofreció un recital en la Exposición Universal de París. Paderewski aún no estaba preparado para elevar su fama, al menos en relación a su repertorio. De modo que regresó a Viena para allí, bajo la mirada de Leszetycki, trabajar en la ampliación del programa. Su verdadero debut en Viena tuvo lugar el 21 de enero de 1889 y también concluyó en su rotundo éxito, tal como había ocurrido en París. Las noticias sobre el éxito de Paderewski en París llegaron pronto a Varsovia. Paderewski se convirtió en una afamada personalidad entre la colonia de polacos residentes en París. Crecía la fama del joven pianista. En mayo de 1890 debutó en Londres – al principio sin penas ni glorias. En Inglaterra criticaron su ejecución como demasiado ruidosa. Sin Embargo, los siguientes conciertos de Paderewski sobre el Támesis, así como en las Islas Británicas, ratificaron su alto renombre y popularidad. En el tercer recital, del 29 de mayo de 1890, algunos espectadores se acercaron al escenario lanzándole flores a Paderewski e intentando tocarlo o besarle las manos. En la temporada siguiente tocó para la Reina Victoria y su corte en Windsor. En su diario fechado el 2 de julio de 1891 la reina apuntó: “Tocó maravillosamente, con tanta vehemencia y sentimientos tan delicados. En realidad considero que está a la par de Rubinstein”. Después de concluida la segunda gira de conciertos por Inglaterra (38 actuaciones), el 4 de noviembre de 1891 Paderewski viajó a conquistar América. Se iniciaba la siguiente etapa importante de su carrera. El público falló en el primero de los conciertos a pesar de que la mayoría de los boletos habían sido repartidos gratuitamente. Nada hacía prever la extraordinaria popularidad posterior, plena de adoración, que rodeó a Paderewski en EE.UU. Al cabo de la tercera presentación Paderewski había conquistado la popularidad. él, al igual que Helena Modrzejewska, poseía en América su propio coche ferroviario, en el que recorrió un inmenso espacio de este país durante las siguientes giras.

Gustosamente prestó ayuda benéfica y cultural a las instituciones de allí. El éxito en los escenarios y su actividad social le convirtieron en una de las personas más afamadas y estimadas en EE.UU. Se hacían toda clase de diligencias para encontrarse con él en los numerosos banquetes organizados en su honor y en ceremonias representativas. Su estilo de ejecución romántico, caracterizado por una fuerte emotividad, expresividad y majestuosidad ejerció gran influencia en toda una generación de pianistas.

La cuestión de la educación de los artistas noveles fue para Paderewski muy importante durante toda su vida, aunque las largas giras de conciertos no le permitieron desarrollar el trabajo pedagógico sistemático. Entre sus discípulos se cuentan: H.Sztompka, S. Szpinalski y Z. Stojowski.

Paderewski

Paderewski

Como resultado de sus viajes de conciertos cada vez más frecuentes, Paderewski llevó en 1889 a su hijo Alfredo a París, al cual se había educado en casa de los Garski. En 1898 Helena Górska obtuvo la anulación de su matrimonio con Wladyslaw Gorski y en 1899 se casó con Paderewski, quien en aquel propio año adquirió la villa Riond-Bosson en Leman (Suiza). Esta fue su residencia durante 40 años y lugar de encuentro con sus invitados procedentes de todo el mundo.

En los años de 1888-1889 Paderewski se propuso escribir una ópera. Alfred Nossig, dramaturgo, escritor y escultor le propuso entregarle un libreto apropiado, basado en la famosa novela de Kraszewski por aquellos tiempos “Una cabaña tras el campo”. Paderewski estuvo trabajando a intervalos durante 9 años en la ópera de tres actos “Manru”. Fue la Opera Real de Dresden la primera en interesarse en la presentación de la obra de Paderewski, de manera que se determinó que el libreto fuese escrito en alemán. El estreno se efectuó en Dresden el 29 de mayo de 1901. La fama que acompañó a la presentación de la ópera del célebre pianista ocasionó que el espectáculo tuviese un carácter muy solemne, de gala, de modo que el compositor y su obra obtuvieron el merecido éxito. Diez días después de su estreno en Dresden, tuvo lugar el estreno en Lwów. La obra se representó en idioma polaco. En julio de 1901 el conjunto operístico de Lwów presentó “Manru” en Cracovia, mientras que los estrenos en Varsovia y Nueva York se planeaban para el año de 1902.

Paderewski se pasó el año de 1903 componiendo en su propiedad de Suiza. La carrera de concertista y los numerosos viajes limitaron las posibilidades creadoras de Paderewski. La Sinfonía en Si menor “Polonia” Opus 24 fue su última obra de gran formato.

Guíado por motivos patrioticos, Paderewski contribuyó a la construcción del Monumento a Grunwald en el 500 aniversario del triunfo sobre la Orden de los Caballeros Teutónicos, el cual se erigió en Cracovia. Las festividades por él duraron tres días y es probable que hayan atraído la atención de Paderewski hacia la política. Comprendió que allí había grandes posibilidades para la acción y al mismo tiempo se dio cuenta de que la nación necesitaba apoyo y dirección en su lucha por la independencia. El acontecimiento que consolidó sus convicciones acerca de ello fueron las festividades en Lwów por el centenario del nacimiento de Chopin en Octubre de 1910. Junto a Roman Dmowski, cuya amistad databa desde los tiempos de las festividades cracovianas por Grunwald, se lanzó hacia el torbellino de los avatares políticos y la defensa de la causa polaca con la esperanza de que el renacimiento de la Patria se convirtiese en realidad en medio de los acontecimientos históricos que se aproximaban. En 1915, junto a Henryk Sienkiewicz, se alzó al frente del Comité de Ayuda a las Víctimas de la Guerra en Polonia. Además de la actividad benéfica del Comité, llamó a las naciones del mundo a brindar apoyo y ayuda humanitaria para las víctimas de la guerra en Polonia un país “del cual hay que hablar y al que hay que salvar”. Volvió a organizar una gira por EE.UU con fines propagandísticos y ofreció más de 300 conciertos unidos a discursos bajo el tema: “Polonia unida solo en los sufrimientos y en las esperanzas”. Mediante sus trajines diplomáticos Paderewski aspiraba a ganar para la causa polaca a los mas cercanos colaboradores del presidente Wilson, y después al presidente mismo. Gracias a su empeño personal el presidente W.Wilson introdujo la cuestión polaca en el punto trece de su manifiesto, referente al mantenimiento de la paz al término de la Primera Guerra Mundial. Paderewski colaboró en la organización de los destacamentos de los voluntarios polacos en EE.UU.

Después del resurgimiento del Estado polaco Paderewski llegó al país en 1918. Desembarcó en Gdansk y viajó a Poznan. El aumento de los sentimientos independentistas en la sociedad polaca y la agudización del conflicto polaco-alemán condujeron al estallido de la victoriosa Insurrección de la Gran Polonia. El 16 de enero de 1919 Paderewski asumió el cargo de Primer Ministro de Asuntos Exteriores y delegado de Polonia a la conferencia de paz en Par_s. El Tratado de Versalles introdujo a Polonia en el mapa europeo como estado independiente y soberano. Hay que reconocer a Paderewski como uno de los autores principales de las ventajosas resoluciones para el pa_s del tratado de paz con Alemania. A partir de noviembre de 1919 comenzó a ahondarse la crisis en el gabinete. Paderewski trató los reproches que le imputaron no sólo como una crítica a sus iniciativas propias, sino también como una negación de la posibilidad de servir a Polonia.

A pesar de las numerosas muestras de simpatía y gratitud de parte de la sociedad, fue tan grande su amargura que a principios de 1920 decidió abandonar el país y regresar a Suiza. El reconocimiento del gobierno polaco llegaría más tarde: se le otorgaron las más altas condecoraciones estatales. Paderewski fue uno de los pocos polacos que ganaron un enorme reconocimiento en el mundo. Fue muy estimado como pianista y compositor, más tarde obtuvo gran consideración y respeto por su plena dedicación a la causa patriotica.

A finales de 1921 Paderewski se retiró totalmente de la vida política activa y viajó a EE.UU. Se propuso volver a la vida activa musical. En 1922, después de haber preparado un repertorio nuevo, inició las presentaciones. Ofreció conciertos para diferentes fines benéficos. Después de finalizada la guerra la lista aumentó considerablemente. Realizó numerosos viajes llevando su arte a lugares lejanos y ex_ticos.

En noviembre de 1940 llegó a Nueva York, donde pasó los últimos meses de su vida, sin contar una corta estancia en Florida. Fue allí donde falleció el 29 de junio de 1941. Fue sepultado en el cementerio para los beneméritos de Arlington en Washington. Los restos mortales de Paderewski fueron trasladados a Polonia en 1992 y depositados en una cripta de la catedral de Varsovia.

Escuchar música de Ignacy Jan Paderewski:

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información.