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Ernesto Lecuona – Compositor Cubano

Ernesto Lecuona

Ernesto Lecuona

 Ernesto Lecuona y Casado nació en Guanabacos, muy cerca de la Habana. Cuba, el 7 de agosto de 1895. Fue considerado niño prodigio, comenzando sus estudios con su hermana Ernestina, pasando más tarde a manos de los maestros Peyrellade de Blanck y Joaquin Nin. Escuchado por el célebre pianista y compositor polaco Ignaz Jan Padereswsky le fue augurado un brillante porvenir. A los 17 anos nace su primera danza afrocubana La Comparsa, estrenada en 1912. Ese año se trasladó a Estados Unidos para ofrecer un recital en la Aeolian Hall, ya desaparecida.

Años más tarde volvería para realizar grabaciones e imprimir rollos de pianola con las firmas Duo Art, Ampico hasta que en 1954 realizó tres L.P.s con el sello RCA, quien solamente ha reproducido el primero y el tercero. Aprovechó la oportunidad para ofrecer recitales en Carnegie Hall, Teatro Roxy, Capitol y en más de una docena de ciudades norteamericanas. Visitó España por primera vez en 1920 convirtiéndose enseguida en su segunda patria. No se cansaba de expresar “Adoro a España” habiendo ofrecido recitales en Madrid, Barcelona y otras ciudades importantes. En 1925 estrenó en Madrid una comedia musical que tituló Radiomanía y que constituyó un éxito. Luego estrenaría La Revista del Eslava y Levántate y anda que alcanzaría las dos mil representaciones en el Teatro Martín. En Valencia (España) estrenó dos producciones: La Revista sin trajes y ¿Dónde está mi mujer?.

No es raro que muchos señalen a Ernesto Lecuona como compositor español. Si muchos compositores españoles como Albéniz, Granados, Turina, Falla o E.Halffter, entre otros, dedicaron hermosas páginas a Cuba, no debe llamar la atención que un músico enamorado de España hiciere lo mismo y con mucha frecuencia. Por eso, tenemos que señalar que existe una verdadera vertiente española en su abundante inspiración. A esta vertiente pertenece la suite española Andalucía, que consta de seis números: Córdoba, Andalucía, La Alhambra, Gitanerías, Guadalquivir y la mundialmente famosa Malagueña. Tampoco podemos olvidar que fue el Maestro Lecuona el primer músico en dedicar un obra a esa maravilla de la humanidad que es El Escorial. La obra tiene por título Ante El Escorial. Se trata de una fantasía para piano solo que refleja la admiración del músico cubano ante la grandeza y contemplación de ese monumento único. La iglesia madrileña de San Francisco “El Grande” también mereció una espléndida obra para piano. Aún se recuerda como autoridades de la bella capital andaluza Málaga, en los años sesenta le nombraron hijo adoptivo de la ciudad y dieron su nombre a una calle, situada actualmente en el distrito 29006 de esa ciudad.

En 1932 Ernesto Lecuona regresó a Madrid, esta vez con la soprano María Fantelli y rinde una de las jornadas mas felices de su carrera artística. El Teatro Lara de Madrid, es el lugar seleccionado para el gran éxito, y el público madrileño se desborda en honores hacia el pianista y compositor y también hacia la cantante. La colonia cubana de Madrid se siente orgullosa ante la actuación de ambos compatriotas, a quienes les tocó poner de manifiesto que la música cubana era algo muy distinto de lo que se había hecho creer.

Fue una labor enaltecedora y noble. Un sin fin de atenciones recibió el Maestro, así como las críticas con encendidos elogios de importantes plumas de aquella época como Hernández Barroso, Joaquín Turina, Adolfo Salazar y otros célebres críticos. Ernesto Lecuona, en varias oportunidades, fue invitado por productoras cinematográficas de Hollywood, para que musicalizara algunos filmes. Sobresalieron los titulados “Carnaval en Costa Rica” y “Always in my heart” o sea “Siempre en mi corazón” que constituyó un aunado éxito en los años cuarenta.

Por esos años, su Panza Negra es ejecutada en las más importantes salas de concierto por pianistas de la valía de Ganz, Lortal, Bristol, Lucas Moreno, Armando Palacios, Guiomar Novaes, Rosina Levine, Olga Samarov y Aaron Copland.

París también acogió con entusiasmo la obra de Ernesto Lecuona. María Barrientos y José Iturbi fueron intérpretes de su obra, sin olvidar tampoco al brillante pianista Alexander Brailowsky.

El teatro lírico cubano recibió también decidido apoyo del Maestro y los años veinte, treinta y cuarenta son testigos de la aparición de numerosas zarzuelas como María la O, El Cafetal, Rosa la China, Lola Cruz, El Batey, La plaza de la Catedral, etc…

Ernesto Lecuona fue fundador en 1922, junto a Gonzalo Roig, de la Orquesta Sinfónica de la Habana, habiendo donado a la misma su valioso archivo musical que había recibido del Maestro Hubert de Blanck. En 1922 interpretó el Segundo Concierto para piano y orquesta de Saint Säens. También estrenó en Cuba la Rapsodia en Blue de Gershwin. Después de una serie de conciertos en el Aula Magna de la Universidad de la Habana durante la celebración de las Semanas sinfónicas Universitarias, Ernesto Lecuona abandonó Cuba en 1960. Pasó por Nueva York, Barcelona, Málaga y finalmente Santa Cruz de Tenerife donde falleció el 26 de Noviembre de 1963. Tenia 66 años. La última nota que escribió, producto de su voluntad póstuma fue que sus restos no fueran trasladados a Cuba hasta el día que ésta no volviera a ser libre y soberana. Provisionalmente reposa en el cementerio del Condado Westcherter cerca de la ciudad de Nueva York. Durante el sepelio familiares y amigos entonaron en tenue susurro su inmortal canción Siboney.

Escuchar música de Ernesto Lecuona:

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