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Arthur Honegger

Arthur Honegger

Sello alemán en homenaje a Arthur Honegger

Nacido en El Havre (Francia) como Oscar-Arthur Honegger, el 10 de marzo de 1892. Hijo de padres de origen suizo (de Zürich), que favorecieron su vocación musical, recibió de su origen alemán el sello protestante, pero siempre se sintió francés de corazón.

Compone música de cámara desde los 11 años, pese a que no estudia armonía hasta 1905 con R. Martin en su ciudad natal. En 1909 ingresa en el Conservatorio de Zurich para estudiar con Hegar. Al mismo tiempo estudia violín, instrumento que ya no abandonaría jamás, con Capet,  y contrapunto y fuga con Gédalge, para lo que tenía que viajar semanalmente a París. En 1915 se matricula en el Conservatorio de París, donde estudia dirección de orquesta con Vicent d’Indy y composición con Charles-Marie Widor. Es en las clases de Gédalge donde Arthur Honegger conoce a Darius Milhaud, con quien entablaría amistad, uniéndose ambos al grupo de “Les six”, un grupo de jóvenes músicos franceses surgido en la primera mitad del siglo XX, aunque Honegger siempre fue extraño a los principios de este movimiento.

El reconocimiento internacional le llega en 1921 tras el estreno de El rey David; a partir de esa fecha y hasta la década de los 40 se desarrollará lo mejor de su producción. Entre sus obras más destacadas podemos encontrar Pacific 231, título que alude a una locomotora de vapor de gran fama en Francia en la época, la “Pacific” (Arthur Honegger era un apasionado de las locomotoras) y la Sinfonía número 3 “Litúrgica”, la más desarrollada y completa de sus cinco sinfonías.

Casado con Andrée Vaurabourg desde 1927, en 1938 fue nombrado Miembro del Instituto de Francia, y en 1948 Doctor Honoris Causa por la Universidad de Zurich. Dedicó su tiempo también a la pedagogía, que ejerció desde 1942 en la “Ecole Normale de Musique”.

Arthur Honegger moría en París el 27 de noviembre de 1955 a los 63 años de edad a causa de un ataque al corazón, y fue enterrado en el cementerio de Saint-Vincent, en el parisino barrio de Montmartre. Siete años más tarde, Francis Poulenc, otro de los miembros de “Les six” le dedica su Sonata para clarinete y piano.

De formación francesa, pero de devoción alemana (Richard Strauss era uno de sus compositores predilectos), detractor de la música de su compañero Satie, a veces serialista, a veces imitador de J.S. Bach, Honegger siempre fue enemigo de todo sistema, llamándose a sí mismo artesano y músico “popular”. Su escritura adopta polifonías complejas y tiende, sin excepción hacia un dramatismo que hace añorar el hecho de que Arthur Honegger nunca compusiera verdaderas óperas. Una cita suya se hizo mundialmente famosa con el paso de los años :”El primer requisito para un compositor es estar muerto”. Se trata, sin duda alguna, del más ecléctico y uno de los compositores más interesantes del siglo XX.

Escuchar música de Arthur Honegger:

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