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Los instrumentos musicales:

La Percusión - Membranófonos (II)


1. LOS TIMBALES



Los timbales fueron introducidos en Europa occidental en el S.XIV, siendo herederos de los naqqâra del mundo árabe. Estos instrumentos, de dimensiones modestas, tenían forma de cazo de cobre sobre el cual se extendía un parche; se tocaban siempre por pares que el músico llevaba atados a la cintura. Estaban afinados a intervalo de quinta y su uso militar se prolongó hasta la segunda mitad del S.XVIII.

Hacia mediados del S.XV aparecieron los grandes timbales procedentes de Hungría, y rápidamente se convirtieron en instrumento de Corte. A partir de ese momento, los timbaleros gozaron de numerosos privilegios por parte de los príncipes.

La entrada de los timbales en la orquesta fue paulatina, acompañando en un principio las piezas de carácter militar o reforzando a los metales. Durante los S.XVII y XVIII se utilizaban los timbales por pareja: uno para la tónica y otro para la dominante. En el S.XIX su uso se verá aumentado, fundamentalmente gracias a Beethoven, quien le otorga un carácter tonal a los timbales. Ya con Wagner, los timbales alcanzarán el rango de instrumento temático. a partir de este momento, el timbal se convertirá en el instrumento de percusión membranófono más eficaz de la orquesta moderna.

El timbal actual posee una caja de resonancia de forma semiesférica y metálica con un baño de cobre o latón. También se fabrican en aluminio, acero y materiales sintéticos. El fondo presenta una pequeña abertura con el fin de equilibrar la presión del aire mientras se toca. Lleva una membrana única en la parte superior que también se fabrica con materiales sintéticos (antiguamente era de piel curtida). Dicha membrana va tensada entre dos cercos de hierro fijos sobre el borde del armazón y se ajusta por medio de 6 u 8 tornillos opuestos diametralmente y a distancias iguales entre sí alrededor del borde. Estos tornillos pueden hacer variar la afinación en un intervalo de quinta como mínimo.

Durante mucho tiempo se utilizaron tornillos con empuñadura y también llaves de ajusta, pero en la actualidad han sido sustituidas por un mecanismo que se acciona por medio de un pedal. Consiste en un resorte central unido a unas barras dentro y fuera de la cubeta que transmiten al segundo aro la tensión deseada. Un manómetro de afinación controla la acción de este mecanismo.

El instrumento va situado sobre un trípode de aros de madera o metálicos. Se construyen en varios tamaños, siendo los más frecuentes el gran timbal en Sol, con un diámetro de 65-70 cm; el timbal medio en Do, con un diámetro de 60-65 cm; y el pequeño timbal, con un diámetro de 20-30 cm. Los 3 timbales juntos abarcan una extensión total de una octava cromática.

Los timbales se percuten con dos baquetas, pudiendo ser éstas desde muy blandas hasta muy duras, y de materiales muy distintos. Según donde percutamos el parche obtendremos una calidad de sonido u otra. El sonido se apaga mediante la utilización de las manos. Las posibilidades interpretativas de los timbales van desde los golpes secos, redobles, trémolos, hasta los más modernos glissando que se obtienen coordinando el golpe con el uso del pedal.



2. EL BOMBO




El bombo es un tambor de gran tamaño: 70 cm de diámetro por 40 cm de altura. De afinación indeterminada, consiste en una caja cilíndrica de madera cerrada por sus extremos por dos membranas (de piel o de plástico) sujetas mediante aros opuestos con los que es posible regular su tensión. Se golpea con un mazo de cabeza de corcho o de fieltros, utilizándose dos mazos para los redobles. El sonido que produce es grave y potente.

Con el nombre de ataval y transportado a la espalda de un hombre para que lo tocara otro situado detrás, fue durante la Edad Media el instrumento indispensable en las fanfarrias, uso que aún perdura en nuestros días colgándolo de una correa que pasa detrás del cuello. Fue introducido en la orquesta en el S.XVIII utilizándose en obras de carácter descriptivo y pintoresco, como en el Rapto del Serrallo de Mozart.

El sonido del bombo es de una gran contundencia y poder en los fortísimo, delicado en el medio-fuerte y de sensualismo y misterio en el piano y pianísimo. Debido a la gran resonancia de este instrumento, el percusionista pone la mano en el parche a la hora de tocar para apagar las vibraciones resultantes. Podemos obtener un sonido seco y contundente si percutimos en el centro del parche; por otra parte, si percutimos a dos tercios del radio obtenemos un sonido más amplio.




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